Gracias por tu sí de todos los días

0
341

Misa de acción de gracias de Alejandro Lara Torre, laico consagrado del Regnum Christi

“Gracias Alejandro por tu sí. Ese sí que diste cuando Dios te empezaba a conquistar, ese sí cuando te llamaba a seguirlo en el Regnum Christi, ese sí cuando te llamó a ser colaborador, ese sí a ser consagrado, pero sobre todo por ese sí que es el más hermoso, el que renuevas todos los días, el de la perseverancia. Todos los días se renueva esa llamada de Dios y esa respuesta de ser totalmente de Él. Gracias por tu testimonio, por tu entrega y por todo lo que haces”.

Con estas palabras el P. Paul Lara, L.C., director territorial de Monterrey, agradeció a Alejandro por sus 25 años de vida consagrada en la Misa que se ofreció en acción de gracias con ocasión de este aniversario. Estuvieron presentes también José Mateos, responsable territorial de los laicos consagrados, varios legionarios de Cristo, algunas consagradas, laicos consagrados, miembros del Movimiento, familiares y amigos.

La Misa se realizó en el Centro del Regnum Christi, Santa María de Guadalupe. Después se tuvo una comida y momento de convivencia.

Alejandro nos comparte su experiencia del aniversario: Para mí fue una ocasión para agradecer a Dios por todos los dones que me ha dado durante mi vida y en especial en estos 25 años de consagración. La frase que mejor resume mi vivencia es: “aquí están, Señor, mis cinco panes y dos peces”. Pues a lo largo de estos años he palpado la mano de Dios que a actúa a través de mi”.

 

 

 

 

 

Entrevista a Alejandro Lara Torre

En el mes de agosto, Alejandro Lara Torre cumplió 25 años como laico consagrado a Jesucristo en el Regnum Christi.

Alejandro nació en la Ciudad de México donde vivió hasta los 8 años y posteriormente se trasladaron a Mérida, Yucatán, donde permaneció hasta los 14 años, mudándose finalmente a Monterrey, N.L. Su familia la conforman sus padres, cinco hermanos y una hermana. Fue en el seno familiar donde aprendió a cultivar la generosidad.

¿Cómo conociste el Regnum Christi?

Mi primer contacto con el Regnum Christi fue a través de un colaborador que conocí cuando estudiaba mi maestría en el TEC de Monterrey, donde también terminé mi carrera en Ingeniero Industrial. Él me platicó lo que hacía y de allí me surgió la inquietud de ser colaborador. Todavía sin conocer lo que era el Movimiento.

¿Hay alguna anécdota que presagiara tu vocación de laico consagrado?

Durante varios años, sobre todo durante la preparatoria y la carrera, estuve inquieto por el tema vocacional. Pero no encontraba algún lugar donde viera que Dios me quería. Estuve en varias convivencias con los Hermanos Maristas, los Misioneros de Guadalupe y la diócesis. Pero sentía que Dios me llamaba a otra cosa, sin saber bien a qué.

¿Cuándo comenzaste a pensar con seriedad sobre la vocación a la vida consagrada?

Durante los dos años que estuve como colaborador en México fue cuando realmente conocí lo que era el Regnum Christi y la vida consagrada en el Movimiento. Me tocó vivir en la casa de formación de los consagrados y la convivencia con ellos me permitió darme cuenta cómo me identifiqué con su estilo de vida y fue una respuesta a eso que estaba buscando como camino de entrega a Dios.

¿Quién es un laico consagrado?

Un laico consagrado del Regnum Christi es ante todo un testigo del amor de Dios en el mundo. Que vive en el mundo como los demás laicos de su profesión, llevando a Cristo a las realidades terrenas. Pero desde su condición de consagrado y miembro del Regnum Christi.

¿Cómo entiendes tu vocación en el Regnum Christi?

Ante todo, es la respuesta a un llamado de Dios a estar con Él. En segundo lugar, es pertenecer a una familia con un carisma que nos distingue. Donde hay diversidad de miembros, pero todo unidos por un ideal: instaurar el Reino de Cristo en los corazones y en la sociedad.

¿Qué le agradeces a Dios con motivo de tu 25° aniversario?

Ante todo, el don de la perseverancia. Él ha sido fiel a su amor y me ha ayudado a corresponder también con fidelidad a este llamado en el amor. Agradezco también a todos los sacerdotes, consagrados, consagradas y laicos con los que he tenido contacto. Todos ellos me han ayudado en mi camino a la casa del Padre y por gracia de Dios he podido contribuir también a que ellos estén más cerca de Dios.