Celebra Cantamisa el P. Ignacio Bello, L.C.

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Son felices quienes buscan al Señor

 

El jueves 16 de mayo, el P. Ignacio Bello, L.C., celebró su Cantamisa en el templo de San Francisco Javier de las Colinas, en Guadalajara, Jalisco.

El P. Ignacio Bello, L.C. fue ordenado sacerdote el 4 de mayo por Mons. José Rodríguez Carballo, O.F.M., secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, en Roma, Italia, junto con otros 36 sacerdotes.

Lo acompañaron sacerdotes Legionarios de Cristo que desarrollan su ministerio en la ciudad, amigos, familiares, consagradas y miembros del Regnum Christi. También estuvo presente un grupo de apostólicos y sus formadores.

Concelebraron con el padre Ignacio, el P. Luis Rodrigo Núñez, L.C., director de la sección de jóvenes, donde el neosacerdote está realizando su labor apostólica y el P. Miguel Viso, L.C., su superior de comunidad.

Durante la homilía, el padre comentó: “son felices quienes buscan al Señor, porque el Señor siempre sale al encuentro del hombre, principalmente a través de su misericordia. La elección de uno entre los hombres, para ser sacerdote, es prueba de su misericordia, pues Dios conoce las fragilidades”.

Recordó que llegó a Guadalajara hace un año, donde, a pesar de sus debilidades fue acogido con cariño como un hermano, y expresó: “¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?”.

El padre, así como María, dijo: “Glorifica mi alma al Señor -y finalizó diciendo- Dios es fiel”. También comentó que él pedía por la fidelidad de todos, “que siempre sea la fidelidad a Dios lo que guíe sus vidas”.

Después de la misa, fue el besamanos, que se prolongó por más de media hora, debido al numeroso grupo de fieles que asistió a esta celebración.

 

 

Al finalizar, los presentes se trasladaron a la sección de señoras, donde los jóvenes profesionistas habían preparado un brindis para celebrar junto al padre. En el brindis reinó un ambiente de familia y alegría.

Jaime Pérez, un señor que llegó a lo que él pensaba era una “misa normal”, salió encantado con el “regalo” que Dios le había permitido experimentar; una misa vivida con gran devoción, celebrada con tantos sacerdotes y la participación de numerosos jóvenes.

Ángel de Jesús Torres, apostólico del centro vocacional de Guadalajara, dijo: “la misa fue un momento especial de alegría porque hay nuevos sacerdotes para la legión y quería estar presente para darle la bienvenida al padre.