¿Es moderno rezar el Rosario?

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Rosario2Al inicio de este mes tuve una experiencia muy bonita.

No te voy a contar una gran conversión, ni tampoco los últimos momentos de la vida de un pecador arrepentido. Fue mucho más simple que eso. Pero no por ello menos profunda.

Como saben, octubre es el mes dedicado para honrar a María con el rezo del Santo Rosario. Y a raíz de esto, la coordinadora del colegio donde soy capellán, me dijo que íbamos a tener el rezo de esta oración mariana con cada grado del preescolar. Además, los alumnos iban a ofrecerle flores a la Virgen.

Y así fue. Curso por curso, todos nos reunimos en la capilla. ¡Se pueden imaginar el espectáculo! Niños desde 3 años, llevando cada uno flores, y ofreciendo cada misterio del Rosario por una intención especial.

Aquí se cumplió lo que dice la Sagrada Escritura: de la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza. Claro que no dejan de ser niños. Claro que se distraían. Claro que estaban inquietos. Pero mucho más que eso, se notaba que estaban ahí para darle a María un beso y un abrazo.

Todo el mes de octubre lo dedica la Iglesia al Rosario. Ésta, es una oración muy especial. Que no consiste simplemente en la repetición de Padrenuestros y Avemarías. Sino en elevar nuestro corazón hasta el mismo cielo, donde la Virgen se encuentra.

Su historia data de muchos siglos atrás.

La palabra «rosario» significa «corona de rosas». En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses, como símbolo del ofrecimiento de sus corazones.

En aquella época, imitando esa tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, se vestían con sus mejores ropas, y adornaban su cabeza con rosas ¡pues iban a encontrarse pronto con Dios! Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, decían una oración o un salmo por el alma de la mártir.

Con el pasar de tiempo, en los monasterios se rezaban los 150 salmos de la Biblia. Pero como los laicos no tenían el mismo tiempo que los monjes para orar, además de que muchos de ellos no sabían leer, la Iglesia les invitó a sustituir los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este «rosario corto» se le llamó «el salterio de la Virgen».

Pero su popularización no fue sino hasta finales del siglo XII, cuando Santo Domingo de Guzmán, ante los abusos y herejías que en esa época comenzaron a surgir, invitó a toda la cristiandad a utilizar el Rosario como el arma más eficaz para vencerlos.

A partir de ese momento, esta hermosa oración ha gozado del aprecio y devoción del pueblo cristiano.

Sus frutos son muy numerosos, entre ellos:

· Nos ayuda a enamorarnos de Cristo a través de la persona humana que lo conoció más de cerca: la Santísima Virgen María.

· Aprendemos también a amar a la Virgen, porque en cada misterio compartimos con ella sus alegrías y sus dolores. Y así, nos recuerda que la verdadera devoción a la Virgen consiste en imitar sus virtudes.

· Practicamos la oración constante, pedimos intercesión por nuestras necesidades y nos une a todos los demás cristianos que lo rezan por todo el mundo.

· Nos lleva a repasar la vida de Cristo, su Misterio y su obra redentora. Y así, nos ayuda a tenerlo siempre presente.

En fin, el Rosario es la oración más hermosa que un hijo puede dirigir a su Madre, la Santísima Virgen. ¡No dejemos que se quede sólo en unas bonitas piedras! Hagámoslo vida a través de la oración.

P. Adolfo Güémez, L.C.

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