Las colaboradoras de la mano de Dios

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Un tiempo para aprender a escuchar a Dios y a discernir en su interior.

Del seis al 17 de enero, se llevaron a cabo, en el Centro de Formación de las Consagradas del Regnum Christi en Monterrey, ejercicios espirituales y un taller de discernimiento para colaboradoras del Regnum Christi.

Las colaboradoras empezaron el año con “buen pie” de la mano de Dios y reunidas para vivir la experiencia de los ejercicios espirituales ignacianos.

Durante el primer día, cada una compartió lo que ha vivido, posteriormente entraron en espíritu de oración lejos de cualquier distracción, sólo la colaboradora y Jesús en silencio, lo cual se convierte en “una experiencia única, que te hace darte cuenta de qué es lo que viene de Dios, de lo que viene de ti y hasta de lo que viene del mal”, comentó Regina García, una de las participantes.

“Los ejercicios espirituales fue una manera de cambiar la forma de verme a mí misma, a los demás, cambió mi manera de relacionarme con Dios”, aseguró Daniela Salazar.

Estas experiencias se dan gracias a la oportunidad que se les brinda a cada una de ellas de experimentar el amor de Dios y cómo obra en su vida, les permite entender con mayor profundidad los Evangelios en la Tierra, y la vivencia de la misión que se les ha encomendado como colaboradoras. Renovar el amor a Jesús para recargar el corazón y volver a sus destinos para la segunda parte de su año.

Luego de los ejercicios espirituales, varias colaboradoras optaron por quedarse tres días más para el taller de discernimiento, donde se habló sobre las diferentes perspectivas de todas las vocaciones que hay: la soltería, el matrimonio y la vida consagrada; descubrieron el contraste de cada una y de cómo se puede vivir la vocación al amor de Dios plenamente.

“Me hizo darme cuenta que si estás llamada a una vocación, no es un castigo, sino porque realmente Dios te quiere ahí, de que ahí vas a explotar todo tu ser y cumplir una misión que te tiene preparada para esta vida. En las tres vocaciones se puede amar al 100%, plena y profundamente a Cristo, eso fue lo que más me gustó”, expresó Regina García.

Las colaboradoras hicieron de esta actividad una experiencia única con Dios, aprendieron a orar, fue un momento importante para ellas aprender a escuchar a Dios y a discernir en su interior.